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El legado de Konsulta’m: ocho años abriendo la puerta de entrada a la salud mental de los adolescentes

Konsulta’m es un servicio público impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona para ofrecer atención en salud mental a adolescentes y jóvenes en espacios comunitarios


La FETB se ha encargado, desde sus inicios en 2019, de gestionar el servicio en los distritos de Gràcia y Sant Andreu a través de sus profesionales


Actualmente, el servicio ha finalizado y el Ayuntamiento de Barcelona ha creado un nuevo dispositivo, el ESTAR B


Konsulta’m se acaba, pero deja un legado lleno de aprendizajes en la salud mental comunitaria

Desde 2018, Konsulta’m ha sido un servicio público impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona para ofrecer atención en salud mental a adolescentes y jóvenes en espacios comunitarios. Su objetivo ha sido dotar a la ciudad de una prestación terapéutica accesible, cercana y sin cita previa, situada fuera de los circuitos asistenciales.

Konsulta’m ha sido un servicio de consulta abierta sin cita previa que ha tratado de ubicarse fuera de los espacios de salud, ocupando lugares naturales de los adolescentes. En el distrito de Gràcia, desde 2021, y en el de Sant Andreu, desde 2018, la FETB ha sido la entidad encargada de liderar el servicio, con un equipo de profesionales que trabajan día a día en los dispositivos de la fundación.

Ocho años después, Konsulta’m ha llegado a su final. El Ayuntamiento de Barcelona ha creado un nuevo dispositivo, el ESTAR B, en el que la función de acompañamiento y el enlace con la red recae en los Referentes de Bienestar Comunitario. Con este artículo queremos poner en valor todo el trabajo realizado por los psicólogos, enfermeros y educadores sociales de la FETB —Albert Montaner, Lluís Díaz, Claudi Paz, Juliana Villar, Albert Torné, Cristina Carbó, Laia Navarro, Júlia Arias, Maryam Fuentes, Cristina Hernández— y extraer los aprendizajes que nos ha aportado un servicio de consulta abierta como Konsulta’m.

Nacido en un momento de aumento de las demandas de malestar emocional, el programa Konsulta’m ha apostado por un modelo sencillo en la forma pero profundo en el fondo: una consulta abierta, integrada en el día a día del barrio, donde los jóvenes han podido acercarse simplemente porque ese día lo necesitaban.

Desde el principio, los equipos profesionales desplegaron el programa en el distrito y lo dieron a conocer en institutos, centros juveniles y equipamientos de Gràcia y Sant Andreu. A lo largo de todo este tiempo, como en otros programas, los profesionales de los centros de salud mental infantil y juvenil han salido de la consulta para situarse a pie de calle, junto a los jóvenes. Tal como explica Maryam Fuentes, educadora social de la FETB y miembro del Konsulta’m de Gràcia, se trataba de ofrecer “un espacio cercano, accesible y desestigmatizador, donde los jóvenes pudieran entrar sin cita previa y sentirse escuchados sin juicios”.

Este método facilitó que muchos jóvenes que quizá nunca se habrían dirigido a un servicio de salud mental encontraran un espacio donde empezar. Para muchos, Konsulta’m ha sido el primer contacto con profesionales de la salud mental, y esto también ha condicionado la manera de ejercer la práctica: ha sido una atención mucho más inmediata, sin listas de espera ni filtros previos. “Ningún joven se iba sin una orientación y todos tenían la posibilidad de volver”, afirma Cristina Hernández, enfermera de la FETB y miembro del Konsulta’m de Sant Andreu.

El programa ha permitido abordar una gran diversidad de situaciones: desde malestares vinculados a la ansiedad, la autoestima o las dificultades emocionales del día a día, hasta situaciones de sufrimiento más intenso relacionadas con conflictos familiares, escolares o sociales. En algunos casos, también sintomatologías muy graves que pudieron ser sostenidas desde el servicio mientras se activaba el circuito habitual.

Una de las fortalezas del modelo ha sido, precisamente, la conexión directa con el sistema de salud mental. El hecho de que los profesionales de Konsulta’m fueran equipos de CSMIJ ha permitido que, cuando era necesaria una atención más especializada, la derivación fuera directa y con continuidad. El trabajo iniciado en el espacio comunitario no se perdía al entrar en el CSMIJ, sino que se transfería con conocimiento del caso y con un vínculo ya establecido.

Tal como explica Maryam Fuentes, “el paso más difícil —atreverse a pedir ayuda— ya se había dado, y a partir de ahí se trataba de acompañar el proceso”. Esta continuidad asistencial ha sido clave para evitar rupturas en la atención y para facilitar que los jóvenes no se perdieran en el circuito.

La proximidad también ha sido determinante en situaciones complejas. Cristina Hernández recuerda el acompañamiento a una chica que llegó en un momento de gran vulnerabilidad, con pensamientos suicidas y una situación familiar muy compleja. A través de un espacio de acogida y escucha, se pudo establecer una relación de confianza que permitió trabajar medidas de protección y, progresivamente, vincularla a los servicios de salud mental. En palabras del equipo, se trataba de “priorizar el vínculo”.

Konsulta’m también ha sido un espacio de trabajo comunitario en el sentido más amplio. El servicio se ha vivido de manera compartida entre los equipos de educadores, servicios juveniles y otros profesionales del territorio, con los que se han generado dinámicas de coordinación cotidiana que han facilitado el acompañamiento de los jóvenes. “Este trabajo conjunto ha hecho posible no solo atender demandas, sino también detectar situaciones que a menudo quedaban fuera de los circuitos habituales”, explica Hernández.

El recorrido vivido en Konsulta’m ha confirmado la adecuación de algunas estrategias asistenciales en el día a día de los CSMIJ. Por un lado, la importancia de la accesibilidad: ofrecer espacios sin barreras, cercanos y reconocibles es imprescindible. Por otro, el tiempo y la continuidad en la atención dan muy buenos resultados. Además, el programa ha puesto de manifiesto que muchos jóvenes no llegan a los servicios de la red asistencial, pero sí se atreven a acercarse a espacios más informales y comunitarios.

Konsulta’m ha sido, en definitiva, una forma de entender la salud mental que ha puesto el foco en la prevención y la accesibilidad, teniendo en cuenta las necesidades específicas de la etapa adolescente en distintos momentos y situaciones, acercando la calidad a los espacios de proximidad y situando en el centro el rigor clínico, la escucha activa y el valor que desde la FETB damos al vínculo.


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