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ENTREVISTA | Grupo de comunicación de adolescentes con Código Riesgo Suicidio: “Les da un sentido de pertenencia, de no estar solos”.

  • Mireia Escardíbul (ME) – Psicóloga clínica en el CSMIJ de Sant Andreu y CSMIJ de Moncada
  • Albert Torné (AT) – Psicólogo clínico en el CSMIJ de Sant Andreu

En los últimos años hemos visto aumentar el riesgo de suicidio en la población adolescente y joven, especialmente después de los años más duros de pandemia y confinamiento y las consecuencias que ha comportado esta situación para su salud mental. También se han incrementado las consultas ligadas a conductas autolesivas e ideas autolíticas.

En este contexto, los psicólogos clínicos Mireia Escardíbul y Albert Torné han puesto en marcha en el Centro de Salud Mental Infantil y Juvenil (CSMIJ) de Sant Andreu un grupo específico de atención a adolescentes (que comparten esta sintomatología) que se reúne una vez en la semana a través de una sesión grupal presencial.

¿Por qué ha creado este grupo y cuál es su objetivo?

AT: El objetivo ha sido doble: por un lado, obtener una frecuencia de trabajo más adecuada para un perfil de pacientes que requieren de un trabajo más continuado de lo que se puede ofrecer en este momento en un seguimiento individual en la Red pública. Por otro lado, valorar si la dinámica grupal podía ofrecer un plus terapéutico a través de los vínculos que se generan.

¿Cuál es el perfil de los jóvenes?

AT: El grupo está formado por siete jóvenes de entre 13 y 15 años, de los cuales cuatro son chicas y tres son chicos. Todos han llegado al CSMIJ con actuaciones autolíticas previas.

¿Qué debe hacer alguien que quiera entrar en el grupo?

ME: Todos los integrantes del grupo han sido apuntados en la lista de espera (para recibir tratamientos) que se elabora en el CSMIJ por parte de sus referentes. Los terapeutas del grupo valoramos qué pacientes de la lista de espera podían ser susceptibles de realizar este tratamiento a partir de las propuestas realizadas por los/las profesionales referentes teniendo en cuenta indicaciones y criterios de exclusión en base a la sintomatología, edad, estructura de la personalidad, etc.

El grupo se inició con seis participantes y dos meses después se incorporó una chica. Debido a la dinámica observada y el nivel de complicidad entre los componentes se valoró pasar de grupo semiabierto a cerrado.

AT: En este momento es un grupo cerrado y, por tanto, no se ampliará con ningún nuevo integrante. Otra cuestión será considerar la apertura de nuevos grupos con objetivos iguales o similares si el equipo lo considera conveniente una vez evaluados los resultados terapéuticos de esta primera edición.

¿Cómo es la dinámica que plantea en las sesiones?

AT: Es una dinámica completamente abierta. No existe una temática preestablecida para cada sesión, sino que la dinámica se genera espontáneamente a partir de lo que el grupo propone compartir o debatir.

ME: Partimos de la base de que el contenido que los/las pacientes aportan a cada sesión es lo que en ese momento les resulta importante ya sea porque les preocupa, les genera inquietud, ilusión, o por cuestionar temas, etc. Entendemos que todo lo que surja de ellos/as les ayudará más que temas establecidos que provengan de los terapeutas y que pueden estar alejados de sus inquietudes, intereses y/o necesidades.

¿Cuáles son los principales motivos que les han llevado a tener ideaciones suicidas?

AT: Puede haber la idea de que en un grupo de estas características se hablará mucho de las causas que llevan a este tipo de pensamiento, y no es así. Se podría pensar que el objetivo debería ser hablar y pensar en profundidad, pero no era ni nuestra idea previa ni la dinámica que ha tomado este grupo.

De entrada, no se habla tanto de ideaciones suicidas como de conductas autolesivas, elemento que los miembros del grupo saben tener en común; pero tampoco ésta es la temática principal, ni ocupa un porcentaje muy relevante del tiempo compartido. La idea es que el grupo comparta lo que quiera, y lo que se trae son las experiencias del día a día, las emociones, lo que ha dado rabia y lo que ha ilusionado; al fin, hablar de la vida, ¡y en este sentido creemos que en el grupo hay mucha vida!

Por otra parte, es habitual esta idea preconcebida de que existe un motivo concreto que lleva a una ideación suicida, pero lo que nos encontramos en general con los adolescentes y jóvenes que acuden al CSMIJ inmersos en este sufrimiento no es tanto por una experiencia traumática concreta como por un cúmulo de circunstancias que en su conjunto genera un sentimiento de angustia y/o de tristeza que los desborda y no encuentran cómo contener.

ME: Respecto a las autolesiones, todos/as los miembros del grupo están de acuerdo -y así lo expresan- que les sirven para tranquilizarse ante estados emocionales de mucha angustia. El dolor físico les es mucho más llevadero que el dolor mental que sufren en aquellos momentos.

¿Siente que el hecho de participar en este grupo les está ayudando? ¿De qué forma?

AT: Estamos convencidos de que el grupo está viviendo una experiencia muy emotiva, sincera, llena, que nos está siendo significativa para todos los integrantes, incluidos los terapeutas.

Como apuntábamos en la pregunta anterior: hablar y sentir la vida como contrapeso de la ansiedad depresiva y catastrófica. Y, de momento, nos atrevemos a decir que el grupo lo está ejecutando mejor de lo que imaginábamos.

ME: Uno de los aspectos importantes de este grupo es el vínculo que han establecido los y las pacientes entre ellos y con los terapeutas. Los chicos y chicas se tienen muy presentes entre ellos, se escuchan, se apoyan, se toleran en las diferencias y también se hacen crítica constructiva. Creo que el grupo les da un sentido de pertenencia, de no estar solos, y nos han incluido a los psicólogos en ese viaje de vida y terapéutico.

Los chicos y chicas se tienen muy presentes entre ellos, se escuchan, se apoyan, se toleran en las diferencias y también se hacen crítica constructiva

El suicidio es la primera causa de muerte juvenil no natural en Cataluña. ¿Qué cree que está pasando?

AT: Es una pregunta compleja en cuanto a determinar unas causas inequívocas, y caben diferentes miradas. Al igual que comentábamos que esta experiencia grupal nos está trayendo un cúmulo de vivencias difundidas que generan el sufrimiento que es motor de la conducta suicida, tal vez la sociedad esté también en un momento muy particular, inmersa en dinámicas que favorecen a menudo la angustia y la desesperanza. Por ejemplo, la pandemia (con todo lo que está representando), que para los adolescentes y jóvenes ha supuesto vivir un período vital completamente alterado y condicionado de una forma muy intensa y frustrante; las desigualdades en tantos ámbitos esenciales de la vida; una cultura muy centrada en el hedonismo y en la que hay una tendencia a menospreciar el esfuerzo (“Lo quieres, lo tienes”); la extrema competitividad que se vive en las redes sociales y el peso tan grande que éstas tienen en el espacio mental de los adolescentes…

ME: Pensaría en conflictos familiares importantes, de desencuentro entre padres e hijos, donde se actúa mucho la ansiedad sin capacidad de mentalización, de contención de los conflictos y que hace que acaben alejados emocionalmente unos de otros, con muchos sentimientos de frustración y soledad. También influye la situación socioeconómica, la precariedad, la vivienda, etc.

Pensamos en las familias y personas cercanas de alguien que ha tenido ideas de muerte o tentativas autolíticas. ¿Qué les recomiendan?

AT: Estar muy cerca y preguntar, que no dé miedo hacerlo. Hablar con comprensión y empatía, respetando y acompañando. A veces es suficiente con hacerlo en silencio, que sepan que estamos allí y que no están solos/as.

En caso de que exista ideación suicida, recomendamos buscar ayuda profesional especializada que, en función de lo que la familia pueda sostener, variará en formato e intensidad: desde un acompañamiento terapéutico, una consulta puntual, orientación o incluso ingreso, si es necesario. Como entorno familiar, es esencial que el joven o el adolescente sienta que sus padres pueden encontrar herramientas o buscar ayuda/apoyo para contener el malestar, el miedo, la angustia… Si la persona afectada percibe el pánico o el desbordamiento en los adultos referentes la sensación de desesperanza puede resultar aún más insostenible.

ME: Escuchar sin juzgar. A nivel preventivo, estar atento a posibles señales de alarma: estados de desánimo, ansiedad, abandono de actividades o de relación con personas hasta entonces muy presentes, etc.

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