Llega el nuevo curso: los retos emocionales de niños y adolescentes ante los cambios educativos
La entrada al instituto y el paso a los estudios postobligatorios son dos momentos de cambio importantes en la vida de un niño y de un adolescente.
¿En qué momento una persona debe considerar la opción de hacer terapia? ¿O qué señales pueden servirnos como referencia para pedir una primera visita?
CA: Existen muchos tipos de síntomas emocionales, pero creo que una señal de alarma clara es el sufrimiento que experimenta la propia persona, que a veces es identificado por ella misma y otras veces por sus figuras más cercanas. Por momentos puede resultar difícil reconocer que uno necesita ayuda externa y son los familiares los que demandan esta ayuda.
Posibles signos de la presencia de un sufrimiento emocional interno podrían ser: estar más triste, dejar de disfrutar de las actividades que antes te gustaban, sentirte muy ansioso o irritable, tener problemas de relación con amigos o familiares, desear aislarse, faltar al colegio, presentar insomnio o alteración en los patrones de alimentación, entre otros.
¿Cuáles son las principales motivaciones que deberían llevar a alguien a consultar?
AT: Reducir el malestar emocional y el deseo de cambio. Sufrir síntomas molestos que están interfiriendo en el crecimiento emocional y quieren modificarse, sobre todo cuando existe un riesgo ya sea por síntomas graves, antecedentes familiares con trastornos mentales, etc. Deseo de mejorar y profundizar en el autoconocimiento y crecimiento personal, identificar mejor vulnerabilidades y fortalezas propias (ya sea al propio niño/adolescente o por parte de los pares). Es importante la implicación del usuario/familia y la participación en la toma de decisiones a lo largo del tratamiento/atención.
¿Qué tipo de consultas atiende a los centros de la FETB?
CA: El CSMIJ es primer servicio de derivación a Atención Especializada de Salud Mental infanto-juvenil tras el paso por Atención Primaria o Pediatría, por tanto, atendemos casos muy variados: desde trastornos adaptativos (alteración emocional debido a una situación concreta de estrés) a trastornos más complejos a nivel clínico (sintomatología ansioso-depresiva, descompensaciones psicóticas, síntomas obsesivos, tics, rituales, trastornos de la conducta alimentaria, etc.).
¿En qué consiste la primera visita?
CA: La primera visita consiste en un encuentro de la persona que necesita esta ayuda, algún familiar que le acompañe y el/la terapeuta. En ese momento, se explora qué piensa el niño/a o el adolescente sobre estar allí, qué cree que le está pasando, con qué lo puede relacionar y cómo piensa que le podemos ayudar. También se recogen impresiones sobre aquello que preocupa a los padres, teniendo claro que no tiene por qué ser lo mismo que al niño/a o adolescente. Los padres son una parte esencial en esta primera visita.
AT: En este primer encuentro, habitualmente con el niño/adolescente y su familia, recogemos cuál es el motivo de consulta, qué los lleva a consultar y profundizar al mismo tiempo que hacemos una recogida de los datos evolutivos y de las experiencias o hechos relevantes a lo largo de la vida del paciente/familia que permitan una hipótesis inicial de lo que está pasando. Esta hipótesis diagnóstica inicial la realizamos a través de una mirada global más allá de los síntomas o motivación que lleva a consultar.
La salud mental sigue estando estigmatizada, aunque se ha adelantado en los últimos años. ¿Qué es lo que ha podido contribuir?
AT: Los relatos en primera persona y/o familiares están siendo de una ayuda importante. También cuando estos testimonios son de personas con un papel relevante en la comunidad/sociedad. La transmisión a través de medios de comunicación, de redes sociales, una mayor presencia de personajes ficticios en series y películas con problemas de salud mental, pero con una visión diferente a años atrás, menos estigmatizada y más normalizada y no tanto con la idea de “locura” o “estar loco” del pasado.
Podríamos decir que se ha democratizado la salud mental y se empieza a aceptar que todos tenemos una y que ésta implica la salud emocional, relacional, psicosocial, etc. También existe una labor de los profesionales de ir más allá de los despachos, del trabajo comunitario y de colaborar con los entornos inmediatos y resto de servicios de la red.
Es importante transmitir mensajes de que la posibilidad de sufrir un trastorno mental a lo largo de su vida es alta. La idea de que nos puede afectar directamente a nosotros oa alguien muy cercano puede ayudarle a tenerlo más presente, estar más abiertos y estigmatizar menos. También es necesario entender que los trastornos mentales tienen tratamiento, que hay posibilidades de salir con diferentes opciones terapéuticas: tratamiento farmacológico, psicoterapia, etc.
La entrada al instituto y el paso a los estudios postobligatorios son dos momentos de cambio importantes en la vida de un niño y de un adolescente.
Se valorará especialmente la experiencia en el trabajo con niños, niñas y adolescentes, en reeducaciones y exploraciones diagnósticas, así como la experiencia con Glifing.
Ofrecemos contrato indefinido para una plaza a jornada parcial de 30 horas, en horario de tardes.