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[ENTREVISTA] "EL JUEGO ES EL MÁXIMO CANAL DE EXPRESIÓN DE LOS NIÑOS Y NIÑAS"

El juego implica experimentación, conocimiento del entorno, de los demás y de nosotros mismos. Y es una herramienta imprescindible en la maduración de las capacidades de los niños y niñas: estimula su pensamiento, su creatividad y les ayuda a desarrollar habilidades sociales como la capacidad de espera y de compartir juego con el otro. También es un elemento clave para abordar dificultades en terapia, sobre todo cuando aún no pueden expresar cómo se sienten o qué les preocupa, y una actividad muy beneficiosa para compartir en familia.
Profundizamos en el tema entrevistando a dos psicólogas de la FETB:

  • Ganaëlle Anza (GA)
  • Àfrica Miquel (AM)

¿Qué papel juega el juego en los niños/as?
GA: Permite que puedan expresar de una forma más relajada, en tercera persona, sentimientos a veces difíciles de explicar de forma directa. Cuando hay un sufrimiento o tienen vergüenza, les puede hacer sentir más seguros expresarlo de esta manera. Y para comunicarnos es importante que el niño/a sienta que está en un espacio seguro y de confianza. El juego también facilita liberar las frustraciones y les permite desahogarse. Además, puede ayudar a que se preparen para anticiparse a situaciones que pueden ser estresantes. Recuerdo a un niño que estaba bastante inquieto por una intervención que le debían realizar y el hecho de encontrar otros canales para explicar lo que pasaría con palabras comprensibles y escenificarlo con los muñecos permitió que afrontara la situación con menos ansiedad y miedo.
¿Qué nos pueden revelar los juegos?
AM: El nivel de desarrollo y las angustias, lo que le preocupa más al niño o niña, aunque no sea consciente. En general, cuando los niños/as sienten un malestar no saben qué les pasa ni qué hacer con aquello. Necesitan sacarlo. Unos lo hacen en forma de enfado, otros haciéndose pis … La idea es ir trabajando esto y ponerle nombre a través del juego, que es adonde lo trasladan. El juego es el canal máximo de expresión, de conocimiento, de exploración del niño/a y es su manera de elaborar lo que le pasa. Por ejemplo, si la maestra le ha castigado después en el juego hará que castiga a su madre o saldrá alguien que reprende a otros.
GA: A medida que crecen, cada vez tienen un pensamiento más abstracto y capaz de expresar lo que sienten, pero eso está en vías de construcción y es por este motivo que el juego es otra vía de comunicación que tienen. Expresan sentimientos, deseos, pensamientos … Por lo tanto el juego es lenguaje y tiene un valor comunicativo.
¿Cómo lo trabajáis?
AM: Tenemos cajas llenas de juguetes y dejamos que el niño/a empiece, a ver qué saca. Podemos jugar a cocinitas, a construir con animales, coches, a pasarse la pelota. Y a veces también saltamos y corremos, ¡he llegado a hacer fútbol en el despacho! El juego permite trabajar los miedos, también la ira/la rabia…, y facilita que entiendan por qué se enfadan. A nivel externo se puede trabajar la frustración ( «Veo que te enfadas cuando pierdes»), y a veces aparecen miedos. Promueve enseñar otras maneras de jugar. Y también los podemos ayudar a ordenar la cabeza, a ubicarlos. Hay niños que son muy dependientes y están muy pegados a la madre o al padre y hacemos entrar a los padres/madres con ellos y poco a poco intentamos que se queden en un papel más secundario.
¿Qué les recomendáis a las familias para potenciar el juego en casa?
GA: Lo primero es que la familia entienda los beneficios del juego para el desarrollo del hijo/a, ya que cuando eres más consciente de lo que aporta y el sentido que tiene, resulta más fácil encontrar momentos para jugar juntos. Y sobre todo que el adulto elija una actividad donde él mismo se sienta cómodo y con ganas, ya que los niños y los adolescentes lo captan enseguida cuando es así. Compartir sonrisas y risas en familia fortalece la complicidad y el vínculo entre el adulto y el niño/a. Además todo el mundo se beneficia, ya que la risa reduce las hormonas del estrés y se crea un ambiente más distendido. Hay juegos de todo tipo: más creativos como los muñecos y la plastilina, de estrategia, juegos de mesa, juegos de construcción que favorecen la organización espacial, la psicomotricidad fina, etc. O hacer actividad física juntos.
AM: En función de lo que necesitamos trabajar con cada niño/a, indicaremos una cosa u otra a la familia. A veces, sencillamente les decimos que no deben hacer de terapeutas, que se trata de pasarlo bien con su hijo/a. En el juego hay una parte importante de observación y de dejar espacio, porque sino no le damos al niño/a la oportunidad de conocer el mundo a su manera. El papel del adulto -y del terapeuta también- es intentar adaptarse al juego, debe ser algo compartido y no impuesto. Fíjate a qué juega tu hijo y qué le interesa y a partir de ahí suma, ayúdale a construir más.

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