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La búsqueda de los orígenes en adopción: del viaje interior a la búsqueda externa

Por Cesarina Ontiveros *
* Cesarina Ontiveros es trabajadora social y mediadora familiar en la Unidad de Atención Post-Adoptiva de nuestro centro privado kOMENTS. Cuenta con más de 20 años de experiencia trabajando en el ámbito de la adopción y en este artículo explica cómo es un proceso de mediación familiar en la búsqueda de los orígenes por parte de las personas adoptadas y sus familias y qué implicaciones emocionales puede tener.
El conocimiento de los orígenes biológicos es un derecho de cualquier persona. En adopción, este conocimiento debería partir de un viaje interior, de un proceso interno que la familia adoptiva debería acompañar a través del proceso de comunicación de los orígenes.
Esta elaboración interna es necesaria para todas las personas adoptadas para ir construyendo una identidad (en ocasiones fragmentada por las pérdidas vividas) lo más completa y sana posible, y en la que la adopción sea una parte y no el todo. En cambio, no todas las personas adoptadas desean llevar a cabo la investigación externa de los orígenes biológicos.
La «comunicación de los orígenes» va más allá de la transmisión de información: es un proceso de comunicación donde, además de ofrecer paulatinamente la información de que se dispone y acompañar en lo que no se sabe, se deberá poder sostener y contener las emociones que el hecho de saberse adoptado genera en el hijo/a.
Algunas personas adoptadas, cuando son adultas, desean iniciar un proceso de investigación externa. Un proceso a través del cual puedan acceder a información en torno a sus orígenes y/o tener contacto con su familia biológica.
En general no buscan unos padres, padres ya tienen: buscan respuestas. Información sobre cuestiones relativas a su herencia genética, a su salud o consideraciones alrededor de su nacimiento y abandono son algunas de las diversas motivaciones que pueden llevar a plantearse iniciar la búsqueda externa del orígenes. En general, los acontecimientos importantes de la vida pueden propiciar esta voluntad de saber cuáles son los orígenes biológicos. La diferencia racial también puede ser un detonante.
La búsqueda externa es un proceso intenso, con mucho impacto emocional para todos los miembros de la tríada adoptiva: persona adoptada, familia adoptiva y familia biológica. En la Unidad de Atención Post-Adoptiva ofrecemos el servicio de mediación familiar en la búsqueda de orígenes en adopción para acompañar, apoyar y ayudar a reajustar expectativas para prevenir posibles frustraciones que podrían llevar a revivir el sentimiento de abandono. Es un recurso al servicio de la persona que inicia la búsqueda, ella será quien decida detenerse, retomar el camino o continuar hasta donde se pueda llegar.
La mediación en adopción también tiene en consideración a la familia biológica de la persona que ha decidido iniciar el investigación. La familia biológica merece ser cuidada e informada, posibilitando su participación en el proceso de mediación. Además, si la persona adoptada lo valora conveniente, la mediación también acompañará y acogerá a la familia adoptiva.
La figura del mediador es la de un/a profesional que posibilita la comunicación. Es un guía que acompaña, respeta y cuida emocionalmente a todas las partes implicadas. El mediador familiar en búsqueda de orígenes debería ser un profesional formado en el ámbito de la adopción y de la salud mental.
Cómo es el proceso y qué se debe tener en cuenta
En una primera fase se ha de poder valorar conjuntamente con la persona adoptada si es el momento adecuado para iniciar la búsqueda activa. Dada la intensidad del proceso, del que emergen sentimientos de pérdida, confusión y conflicto, cuanto más estable y segura se sienta la persona más exitoso será el camino. Valorar las motivaciones y ayudar a adecuar las expectativas sobre el proceso que se quiere iniciar es imprescindible a la hora de procurar la máxima estabilidad a nivel emocional que la persona precisa.
Una vez trabajada la adecuación de las motivaciones, se pasaría a la siguiente fase, en la que, a través de la valoración de posibles escenarios, se medirían las expectativas con el objetivo de reajustarlas lo máximo posible. Expectativas demasiado idealizadas o ambiciosas podrían poner en riesgo la estabilidad de la persona adoptada que podría sentir frustración o ver aflorar de nuevo un sentimiento de abandono.
Es muy importante que la persona adoptada acepte que buscar no significa encontrar. Que el éxito o el fracaso del proceso de mediación no radica en el encuentro sino en el camino, en llegar hasta donde la persona pueda o desee llegar.
Una vez valoradas las expectativas y contemplados los diferentes escenarios que se pueden encontrar, es el momento de que el mediador haga un primer contacto con la familia biológica (normalmente con la madre). El objetivo será localizar e informar esta persona de que el hijo/a que un día dio en adopción la está buscando. Le explicará en qué consiste el proceso de mediación haciendo especial énfasis en el carácter confidencial y voluntario del mismo.
En la fase de preparación de la familia biológica es también imprescindible valorar la adecuación de sus expectativas en referencia al tipo de relación para prevenir futuras frustraciones. La persona que inicia la búsqueda también deberá transmitir a través del mediador cuál es, de entrada, su objetivo: un contacto ?, establecer una relación? Estas cuestiones también se deberán trabajar.
Después de los encuentros que sean necesarios y en caso de que el padre/madre biológico/a acepte participar en el proceso de mediación, empezaría un intercambio de información, que suele ser a través de objetos y/o de cartas. Es importante el escrito de una carta que hace la persona que inicia la investigación y que dirige al padre o la madre biológica, más allá de que se la acabe entregando o no. Esta parte también se cuida mucho: se orienta a la persona adoptada sobre qué es más indicado transmitir y qué sería mejor evitar. Siempre respetando su tempo y sus necesidades.
Si ambas partes están de acuerdo, después de este primer intercambio se daría paso a un encuentro. Es un momento emocionalmente impactante y sería positivo que se llevara a cabo en un espacio cálido y neutral. El profesional mediador puede seguir haciendo de puente estando presente durante el primer tramo de la conversación y/o hasta que valore que puede dejar paso a la intimidad, pactando con las dos partes un protocolo de saludo. En definitiva, facilitando, una vez más, el proceso.
Durante este camino de la mediación también se tendrá que pensar cómo será la relación después del encuentro. Además, el mediador puede hacer un seguimiento y, en cualquier caso, siempre quedará como una persona de referencia tanto para la persona que busca como para aquella que ha sido encontrada.
Aumento de las solicitudes: la mayoría son de mujeres
De las personas que buscan a sus padres y/o madres biológicas, el 80% son mujeres de entre 25-35 años, frecuentemente con una situación vital bastante estable. El hecho de querer conocer la herencia genética y la conexión que, durante la gestación, se genera con la propia madre, podría explicar por qué la proporción de las personas que inician la búsqueda activa de los orígenes es más elevada entre el género femenino.
Últimamente ha aumentado de forma considerable el número de personas que inician una búsqueda externa de sus orígenes, en parte porque socialmente, a diferencia de años atrás, hay una mejor aceptación y comprensión en torno a la necesidad y el derecho de toda persona a conocer sus orígenes, no considerando, en general, que la persona que decide buscar está traicionando a su familia adoptiva. En muchas ocasiones, a la persona adoptada se le exigía gratitud ya que la adopción estaba, principalmente, al servicio de convertir en padres a unos adultos que no tenían la posibilidad biológica de tener hijos.
No podemos olvidar que la adopción es un recurso de protección al menor. Un menor desamparado que tiene derecho y necesidad de crecer en el entorno de una familia que se pueda ocupar de él. La adopción es un encuentro entre dos carencias: un niño que no tiene la posibilidad de ser criado y cuidado por su familia biológica y unos adultos que desean ser padres.
Las redes sociales, tentadoras pero no aconsejables
Actualmente, las redes sociales son una herramienta muy tentadora a la hora de buscar y/o contactar. Pero es peligroso y desaconsejable que se inicie la investigación por esta vía por diferentes motivos: el poco control que puede haber por parte de la familia adoptiva, la confusión que pueden generar los datos que se encuentren (sobre todo si es un/a menor quien accede a la información), el contacto que se pueda hacer y la posible respuesta que se obtenga. Se pueden vulnerar los derechos del/la menor y de la persona que es buscada. Tampoco es recomendable que la familia biológica intente contactar a su hijo/a dado en adopción a través de las redes sociales.


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